He descubierto un cuaderno, estaba en blanco, hace tiempo.
Escribí, te sienta mejor el rojo, que a mí.
Decide contar lo que tus ojos vean, lo que tu mente sienta o tus dedos desean.
Crea vidas paralelas a tus sueños y suplícale al tiempo que se detenga.
Me sabe amargo, estas alas de cartón, se mojan cuando sale el sol.
Y los murciélagos blancos que me visitan, actúan como vampiros,
que drenan la sangre de mis sueños y me habitan.

Y estoy hueca, invito a las mariposas a que entren y se diviertan,
me pesa ligero, la vida la huelo y ya no está, me drena hasta no poder más.
Creo metáforas sin sentido, y me resisto al estanque vacío.
Y la anatomía de mi cuerpo revela que ya no estoy, dentro ni fuera.
Que las reacciones químicas de mi cerebro se pudren.
Y la fecha de caducidad de mi lengua no llega a expirar.
Que si lo llego a saber no empiezo a escribir, la adicción a llegado a mí.
Quien demonios fue el profesor de nuestra infancia, que nos enseño....
Que los cuchillos no son plumas, y tu piel no es papel.
Alicia deja de correr,
deja de correr con las tijeras, que te vas ha hacer daño.